2 de abril de 2012

¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS Y KRISTINA ES ENTREGUISTA!






‎"al superior cobarde y al gobernante inepto;


al cálculo fallido y al errado concepto;


al cauto periodista que retaceó su aliento

al especulador que aprovechó el momento;


Al político dúplice, al literato críptico,

al abogado cómplice, al ideólogo elíptico,

al funcionario escéptico, al mendaz 


catedrático...


Al este y al oeste, al imperio británico,


las Naciones Unidas y su Estatuto Orgánico,

a la Comunidad mercantil europea,

a cada voto adverso emitido en la OEA"

a todos ellos les decimos:

¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!



¡VOLVEREMOS A SANGRE Y FUEGO!
 
 
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MALVINAS A LOS 30 AÑOS DE SU RECUPERACIÓN


Estimados amigos y colegas, les dejo este artículo que me publicaron hoy en RT Español (Russia Today) sobre los 30 años de Malvinas. El mismo se basa en parte sobre el espléndido trabajo realizado por el Dr. Julio C. González (secretario Legal y Técnico del último gobierno de Perón), "Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas: Desocupación y Hambre para los Argentinos" (Ediciones del Copista, Córdoba, 2007). Agradeceré si por favor le pueden dar máxima difusión. Gracias y saludos, Adrian.

ARGENTINA, DE GUERRA RELÁMPAGO POR MALVINAS A SU "TRATADO DE VERSALLES"
por Adrian Salbuchi (*)

El 2 de abril marca el 30º aniversario de la recuperación militar de las Islas Malvinas en el Atlántico Sur por la Argentina durante el régimen cívico-militar entonces en el poder. Una guerra relámpago que terminó 74 días más tarde, el 14 de junio, con la rendición de las fuerzas argentinas ante la fuerza de tareas británica. Aquello preparó el camino para lo que algunos años más tarde se transformaría en el "Tratado de Versalles Argentino".

Fracaso diplomático

Muchos recordarán cómo la junta militar presidida por el general Leopoldo Galtieri ocupó las desoladas Islas Malvinas; cómo Margaret Thatcher inmediatamente despachó una flota de guerra de 127 embarcaciones con sus naves insignia, los portaviones Invincible y Hermes a la cabeza junto a docenas de caza-bombarderos para recuperar las islas; cómo el general Alexander Haig, secretario de Estado del presidente norteamericano Ronald Reagan hizo de cuenta que era "mediador" en el conflicto mientras el secretario de defensa Caspar Weinberger enviaba equipamiento militar, armamento y pertrechos por miles de millones de dólares –aviones de combate, visores nocturnos, millones de litros de combustible, equipos de guerra y apoyo logístico– para dar urgentísimo apoyo al esfuerzo bélico británico, lo que también incluyó el uso de sus satélites militares secretos y de sus bases en la Isla Ascensión en el Océano Atlántico a mitad de camino entre Londres y las Malvinas.

La guerra

Muchos también recordarán las sangrientas batallas de aquella contienda que se inició el 2 de mayo cuando un submarino nuclear británico, el Conqueror, recibió la orden de Londres de hundir al crucero argentino ARA General Belgrano ocasionando la pérdida de 323 marineros argentinos mientras el mismo se hallaba navegando fuera de la zona de exclusión unilateralmente dispuesta por los ingleses y en dirección contraria al teatro de guerra. Poco después, la Argentina atacaría a toda la flota de guerra británica hundiendo las naves Sheffield, Atlantic Conveyor, Coventry, Ardent y Antelope. En total, murieron 649 combatientes argentinos y 255 británicos. El resto es historia…
Treinta años después, escuchamos ecos de aquel conflicto en las vulgares rencillas verborrágicas entre la presidente argentina Cristina Kirchner y el premier británico David Cameron, con acusaciones mutuas de explotación y derechos sobre el petróleo, "soberanía", "descolonización" y "remilitarización de Atlántico Sur". Como dijera en mi artículo en RT Español de fecha 11 de febrero, "¡Risas inglesas sobre Islas Malvinas!", todo esto no es más que "mucho ruido y pocas nueces…".

La derrota

Porque el verdadero quid de la cuestión es que –igual que con todas las naciones derrotadas en guerra por EE. UU., el Reino Unido y sus aliados– Argentina también habría de sufrir su "Tratado de Versalles", igual al que le fuera impuesto a la derrotada Alemana en 1919 tras la Primera Guerra Mundial por esos mismos aliados victoriosos, ocasionándole horrendo sufrimiento económico, financiero, social y político que aseguró que pocos años después Adolfo Hitler y su movimiento nacionalsocialista recibiera masivo apoyo popular del pueblo alemán. También aquí, el resto es historia…

Pero los Aliados han aprendido muchas lecciones desde entonces. Al igual que con Alemania, Austria, Japón, Italia e Irak, a la Argentina también era preciso castigarla, sin embargo en lugar de ocuparla militarmente, a la Argentina se la obligó a tragar una píldora casi igual de amarga…

Se le impuso la "democracia" en su falsa variante anglo-norteamericana, profusamente financiada por los Dueños del Poder Global y sus sátrapas locales, y taladrada en los cerebros de cada argentino a través de sus poderosos multimedios locales y globales.

Con la imposición de aquella "democracia" en diciembre 1983, los sucesivos presidentes desde Raúl Alfonsín (el "Sr. Hiperinflación 1989"), pasando por Carlos Menem (gerenciador local del "Tratado de Versalles Argentino") y Fernando De la Rúa (el "Sr. Colapso Financiero 2001"), hasta Néstor y Cristina Kirchner en los últimos nueve años, todos le garantizaron a los Dueños del Poder Global tres cosas fundamentales para ellos:

(1) Que la Argentina siempre se mantendría de rodillas antes sus victoriosos enemigos;

(2) Que la Argentina jamás investigará el origen ilegítimo e ilegal de su enorme Deuda Externa iniciada bajo el régimen ilegal cívico-militar, sino que pagará y pagará década tras década, y
 (3) Que la Argentina desmantelaría, desintegraría y destruiría sus fuerzas armadas tanto material como moralmente, de manera de transformar a Argentina en un país total y absolutamente desarmado ante un mundo terriblemente peligroso.

Todo ello, resultado del "Tratado de Versalles Argentino". 

Para empezar, el presidente Alfonsín hizo juzgar de manera pública y bochornosa a miles de militares por violaciones de los derechos humanos, una tarea necesaria sin dudas pero desnaturalizada a través de un vasto, complejo y completo ejercicio de guerra psicológica que tuvo como resultado que el pueblo argentino terminase odiando a sus instituciones militares, en lugar de limitarse a expulsar a los criminales que se habían infiltrado en sus filas. Ello tuvo el efecto de destruir a las Fuerzas Armadas institucionalmente.

¿Puede imaginarse lo que ocurriría si EE. UU., Gran Bretaña, Francia e Israel decidiesen juzgar pública y ampliamente a sus militares por los genocidios perpetrados en África, Irak, Afganistán, Libia, Palestina, Serbia y Panamá? No, no…. Eso solo le ocurre a los ejércitos vencidos: alemanes, italianos, japoneses, árabes y argentinos. Y todo luego reforzado por películas de historia-ficción hábilmente urdidas por las usinas de guerra psicológica de Hollywood dedicadas a taladrar los cerebros de todo el mundo.

Un nuevo "Versalles"

En realidad, este Versalles argentino tiene nombre propio: "Tratado Anglo-Argentino de Promoción y Protección de Inversiones" suscripto en Londres el 11 de diciembre de 1990, y promulgado por el Congreso argentino el 4 de noviembre de 1992 (Ley No. 24.184). Así, se coronó una larga serie de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido que en febrero 1990 llevó a la suscripción de un acuerdo formal mediante el cual el entonces presidente Carlos Menem y su ministro de relaciones exteriores –el notorio miembro de la Comision Trilateral y protegido de Rockefeller y Soros- Domingo Cavallo, operarían como gerenciadores locales, promoviendo los intereses británicos y norteamericanos en el país.
Ese acuerdo y tratado le darían al Reino Unido el control sobre las fuerzas armadas argentinas, especialmente en la región de la inmensamente rica Patagonia, donde ya existen vastas inversiones estadounidenses, británicas e israelíes (Art. 5); nuestra economía se abriría y desregularía en forma irrestricta (Art. 12) de manera que empresas estatales pudieran ser vendidas y privatizadas a precio vil (petróleo, minería, ferrocarriles, autopistas, líneas aéreas, electricidad, gas, agua, fondos de pensiones, servicios postales, seguros, reaseguros, bancos… Su grito de guerra de entonces parecía ser "¡Si se mueve, privatícenlo!"). Mientras tanto, a los "inversores" extranjeros se les daba todo tipo de protección, derechos y asistencia.

Aquel Tratado con el Reino Unido fue rápidamente sucedido por tratados similares suscritos con Estados Unidos (Ley 24.184), y luego Francia, Alemania, España, Holanda, Dinamarca, Suecia, Canada, Australia…

Hitos clave

El presidente Menem resultó ser un arma muy efectiva en manos del Reino Unido y Estados unidos, en contra de la Argentina. Su canciller Guido Di Tella llegó a la vergonzosa bajeza de describir las relaciones entre Argentina y Estados Unidos como "carnales". Es fácil adivinar quién estaba arriba y quién debajo… 

Algunos hitos clave que condujeron al "Versalles Argentino":

· Agosto 1989: Se sanciona la Ley de Reforma del Estado No. 23.696 que prepara el camino para las privatizaciones y desregulación, promoviendo el reciclaje de los altamente devaluados bonos de la Deuda Externa argentina para que los mega-bancos globales los pudieran utilizar para adquirir activos del Estado Nacional, tomándolos a su valor total nominal;

· Septiembre 1989: La Reina Isabel II recibe en Londres en audiencia privada y secreta al entonces senador Eduardo Menem (hermano de Carlos);

· Noviembre 1989: La Reina abre las sesiones del Parlamento británico refiriéndose específicamente a las reanudadas relaciones diplomáticas con la Argentina señalando que abrirían enormes oportunidades comerciales para el comercio británico; 
· Noviembre 1989: Lord Montgomery encabeza una misión comercial británica a la Argentina para inventariar empresas públicas, recursos energéticos, alimentarios, mineros y otros en la Argentina. ¡Regresó a Londres con una gran sonrisa!
· 1991: Domingo Cavallo, ahora ministro de Economía, planifica con el secretario del tesoro estadounidense Nicholas Brady, el así llamado Plan Brady de canje de bonos de Deuda Externa. Tan redituable resultó este proceso para banqueros y corporaciones globales que cuando George Bush (padre) pierde las elecciones de 1992 y Brady se retiró del Gobierno, fundó una consultora en materia de deuda pública latinoamericana asociándose a Daniel Marx, el subsecretario clave de Cavallo en el proceso de canje de la Deuda Externa argentina. 

Las lecciones de esta historia…
Resulta mucho mejor (y es más fácil) evitar la ocupación militar de naciones derrotadas, imponiéndoles en su lugar la variante anglo-norteamericana de la "democracia". Ello se logra financiando a los peores elementos políticos locales – a los más traidores – catapultándolos a puestos clave: presidentes, ministros, senadores, diputados, jueces, y gobernadores. Luego, todo lo que necesitan hacer es asegurarse que hagan exactamente lo que los Dueños del Poder exigen que hagan.

A esto le llaman "democracia", y funciona realmente bien…. ¡Para los Dueños del Poder Global, se entiende!

Ah, y también es importante asegurarse que los medios de difusión locales y globales jamás le recuerden a la opinión pública:

(a) Que han sido derrotados;

(b) Que por más que a un "Tratado de Versalles" se lo llame por cualquier otro nombre, siempre tendrá el mismo gusto amargo; y

(c) Que la "democracia" al estilo inglés y norteamericano es un Caballo de Troya sumamente peligroso.

(*) Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV de Argentina.


29 de marzo de 2012

26 de marzo de 2012

Rosario y Marcha por la Vida del Niño por Nacer en Tucuman (25/03/2012)





El Movimiento Nacionalista la Barbarie y Acción Nacional Católica concurrieron y participaron de dichos eventos, donde también repartieron el nuevo numero de la Cartilla "Argentina Católica"

24 de marzo de 2012


SEGUIR COMBATIENDO TODAS LAS FORMAS DEL TERRORISMO

Ante otro 24 de marzo

  
  
El Proceso de Reorganización —es decir, el último gobierno militar— agobiado por sus errores, vicios y aun perversiones, presenta, sin embargo, un muy sólido acierto de fondo, esencial y de raíz, el de haber combatido y derrotado a la subversión en su expresión armada. Esta guerra, que duró varios años si es que ha concluido en realidad, es capaz de legitimar una gestión signada por el fracaso.
  
La gran trampa y el feroz engaño —de todos los que acumulan— los gobiernos de la democracia consisten en suponer y en hacer suponer que esa guerra contra la subversión terminó y que es inmoral y reaccionario reivindicarla, continuarla, o, tan siquiera, recordarla. Esta negación de la realidad es, quizá, el triunfo postrero de la subversión porque así desarticula la visión que la sociedad argentina tiene de ese pasado inmediato y vívido al que se le procura desfigurar llevándola a odiar a los que vencieron en su nombre y provecho, a sus defensores. Este tremendo escándalo de ingratitud a que es empujado el pueblo —a que es condenado— es una inmoralidad en sí mismo pero, sobre todo, es el método más directo para ahogarlo en la indefensión. Se le hace olvidar su vida cercana, se le fuerza a creer que el terrorismo es pasado cuando aun es presente; en una palabra, se le confunde con respecto a la entidad y envergadura del enemigo verdadero. Un pueblo así ya está condenado si no reacciona a tiempo y si no convoca a sus mejores energías y reservas intelectuales y morales.
  
Si en la década del '70 la propuesta de la izquierda fue el terror —el terror como forjador de espíritu, como forma de pensamiento, como método de convivencia política, como génesis de la legitimidad— en la del '80 es la pornografía; la pornografía es muchísimo más que un divertimento o una explosión de la concupiscencia: es el triunfo cotidiano y repetido de la antinaturaleza, es la imposición de una cruel civilización que, en nombre de la libertad y en ejercicio de los Derechos Humanos, sumerge a cada uno de nosotros en el desorden, en su propia negación y cierra el camino de la virtud. Es decir, conculca la práctica concreta de la libertad. Y he aquí, entonces, el punto de coincidencia de los dos ataques más radicalizados que se vienen operando desde hace casi veinte años; este punto común es el odio y la agresión al orden. No es preciso que destaquemos que aquí utilizamos la expresión “pornografía” en un sentido lato y elástico, comprensivo de una nueva “ética” tanto como de un instrumento de destrucción de una sociedad antigua como de reconstrucción de una sociedad revolucionaria.
  
Hay una “pedagogía de la perversión”, como dice Augusto del Noce, una pervertida “erotización” de la sociedad y de las estructuras humanas que desfigura raigalmente a la criatura y que marca el cambio, la decadencia o la disolución de las naciones. El propio Lenín —al que hay que recurrir cada vez que se quiera comprender lo que pasa en Occidente y, en especial, lo que nos está ocurriendo a nosotros— dijo con su alta calidad de maestro del nihilismo: “Cuando queramos destruir una nación, lo primero que hemos de destruir es su moral”. Y agregó: “Es entonces cuando esa nación nos caerá en el regazo como un fruto maduro”. Ya esa sexualidad desatada, generalizada, indiscutida, no se presenta —cuando lo hace es solo aisladamente— bajo un aspecto místico, como una forma de absurda religión. En las socialdemocracias modernas se muestra y se pretende o bien ser una expresión de libertad o de ciencia; la pedagogía, la antropología, la psicología, la sociología y hasta la medicina —por supuesto, el arte— todos se han doblegado a la Revolución que, desde afuera y desde arriba, cerca a la patria. Estos son los nombres del terrorismo que en los años '70 se llamaba muerte y ahora, en los '80, putrefacción.
  
El terrorismo, en cualesquiera de sus formulaciones, destruye; pero destruye de un modo especial, destruye lo esencial y golpea en lo esencial: desnaturaliza la naturaleza, desordena el orden, deshumaniza al hombre, izquierdiza los sentimientos, modifica la substancia, cambia los puntos de referencia. No se puede vivir en el terror; el que acepta el terror ya está entregado, es decir vencido porque va camino de dejar de ser; el ser humano pierde su dignidad de hijo de Dios cuando acepta su animalización como un proceso necesario. En definitiva, el terror cuando trastrueca la realidad —el placer es un derecho, el deber es una alienación, el sexo es la libertad, lo obligatorio es lo subjetivo, la verdad es la experiencia— trastrueca al hombre mismo. Este fenómeno revolucionario —iniciado por los Santucho y los Firmenich sostenidos por Fidel Castro— se continúa ahora bajo otras formas, con otros métodos, inspirados por Gramsci y, además, no contra sino desde el poder. Todo sigue, por lo tanto, igual. La situación no ha cambiado porque el enemigo tampoco ha cambiado; si se quiere, todo es más grave porque es mas imperceptible aunque más profundo y desaforado. El terrorismo sigue estando entre nosotros.
  
Pero el cuerpo social, por la índole misma del renovado ataque, se encuentra más debilitado y confuso que nunca. La función de las Fuerzas Armadas, en este momento, en esta trágica actualidad, no ha variado: si el resto de los estamentos nacionales está indefenso o contaminado, se exige el rechazo del ataque y la recuperación de lo perdido. Continuar la represión, sin complejos de ninguna clase y con la más plena claridad de miras y de objetivos, mejor que antes, con la libertad de los combatientes de la buena causa, ésta es la misión que hoy se le requiere a las Fuerzas Armadas. Para lo cual deben, antes que nada, superar su aislamiento, un aislamiento exterior —tendido por la izquierda cultural— e interior —elaborado por la neoética de los Derechos Humanos. La Guerra Antisubversiva es tan legítima como necesaria, tan indispensable como impostergable, por lo que debe actualizarse volviéndose global —como tal vez no lo fue antes— y deberá acudir a todos los frentes desde los que se la requiera. El terrorismo —que es el arte de aniquilar— es uno solo, ya sea con una metralleta que mata, con una imagen que corrompe o con una ciencia que engaña.
  
Nota: Este Editorial, que pareciera haber sido escrito hace instantes,
fue publicado en 1987, en “Cabildo” Nº 113, segunda época, año XI.
     
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Otros artículos sobre el 24 de marzo de 1976 que podrían interesarle:
   
  

 
 
Fuente : http://elblogdecabildo.blogspot.com.ar/

“La Cámpora” y Boudou: cómo se destruye una sociedad

Uno de los métodos más eficientes para destruir una sociedad y generar para ella una nueva alternativa política consiste en destruir los símbolos que la representan, modificar sus pautas de conducta, vaciarla culturalmente y romper todo aquello que expresa el orden, la jerarquía y la autoridad. Hace poco dijimos que este proceso se desarrolla con una calculada velocidad para no despertar resistencias prematuras e instalar el acostumbramiento que facilite los cambios que se desea imponer.
A grandes rasgos podemos repetir aquello de “reemplazar a la vieja burguesía -la nuestra- por una nueva, distinta y difusamente progresista”, tal como lo preconiza el argentino Ernesto Laclau quien, desde Londres donde está afincado, alimenta doctrinariamente a Cristina Fernández, tan necesitada de argumentos que respalden sus contradictorios actos de gobierno.
Esta síntesis de la etapa que vivimos los argentinos tiene expresiones de todo tipo y profundidad. Sólo por remitirnos a los ejemplos más cercanos, recordemos por un instante lo ocurrido con la celebración de los doscientos años del nacimiento del Regimiento de Granaderos a Caballo y la implícita relación que mantiene este tema con la figura fundadora de la nacionalidad como lo es el general San Martín. También podemos acoplar a este caso la insistencia oficial en llamarlo “doctor” y quitarle el título de “General” que posee el creador de nuestra bandera, Manuel Belgrano. Los hechos abundan y nos demuestran la progresividad de lo que está en marcha y se remonta a un pasado relativamente lejano, cuando los combatientes setentistas estaban convencidos de imponerse por las armas a las fuerzas legales a las que despreciaban. Cuando entendieron la imposibilidad de la victoria, buscaron el camino alternativo: destruir a los principales responsables de la derrota para retomar una actividad revolucionaria pese a que el marco internacional se ha modificado substancialmente. Fuera de contexto, reemplazaron a las ideas con el acento del resentimiento y la voracidad por el dinero.
El proceso avanza en todos los órdenes, lo que incluye la inseguridad pública, que viene a reemplazar a las organizaciones armadas y ocupa su lugar: lo que importa es alterar la estabilidad social, generar el miedo y eliminar la lógica y la moral de los códigos y las resoluciones judiciales e incorporar jueces, muchos de los cuales sólo tienen las apariencias. El convencimiento de la prevaricación se extiende como una telaraña enfermiza.
La inseguridad, plagada cada vez más de anécdotas sensibles que permiten presumir que ha comenzado a perderse el control, abarca todos los órdenes y contribuye a definir el país invertido, “el país del revés” del que tanto se habla y ningún político enfrenta. En el campo militar, poco a poco se cortan las carreras de los mejores y se privilegia a aquellos cuyo perfil es maleable y alejado del sentido fundacional que posee la tradición. La gravedad es de tal magnitud que sólo admite compararla con el factor económico, financiero y técnico, la desnaturalización del pasado y la ponderación de quienes fueron traidores o incapaces. Seleccionar a los peores para ocupar puestos jerárquicos que requieren idoneidad en todos los sentidos forma parte de este proyecto. ¿Acaso puede entenderse que se ignoraba que Amado Boudou era inepto para ser vicepresidente de la República o que un secretario de Estado ostente armas y desafíe a boxear a empresarios o amenace a otros funcionarios…?
Las policías en general no escapan a este proceso doloroso. Sin entrar en detalles cuya difusión perjudicaría a los involucrados, hoy hablaremos de lo que ocurre en la Federal, donde se han creado diferencias con la Gendarmería Nacional, a la que se dio intervención en los delicados temas del complejo manejo de problemas públicos que requieren experiencia, especialización y estudios especiales. El choque -los roces, si se prefiere- entre ambas Fuerzas era previsible e inevitable y la situación afecta seriamente a la población. Por un lado, los criterios enfrentados desmerecen los buenos resultados posibles y por el otro, las fronteras desguarnecidas contribuyen al narcotráfico.
A esta altura de la situación, que además se caracteriza por la inacción de todos los involucrados para evitar falsas denuncias y severas consecuencias personales, aparecen los jóvenes rentados de “La Cámpora”, para cumplir funciones más “importantes” que la de simples “aplaudidores”. En modernos automóviles y munidos de credenciales que los acreditan como dependientes de la Presidencia de la Nación, buscan trabar amistad con personal subalterno que cumple funciones en la calle. Con estudiada amabilidad, lo interrogan sobre el comportamiento de sus superiores -incluso el Comisario- y la opinión que les merece la gestión que cumplen. Si encuentran buen ánimo en el interrogado, tratan de avanzar en el campo de las ideas políticas y otros asuntos que puedan ser de interés para la mentalidad paranoica del kirchnerismo. Hasta ahora, los avispados policías ponderan a sus superiores (a los que, dicho sea de paso, informan en detalle acerca de lo que ocurre) y luego frenan sus comentarios, pero el objetivo se ha cumplido: la ruptura de la disciplina interna a través del miedo, para generar una atmósfera especial, tan disolvente como la que con métodos parecidos se busca instalar en el ámbito militar y en toda la administración pública. Cuando ésta pasa a depender de personajes arbitrarios de segundo o tercer orden, sin políticos que cumplan su función, de la incertidumbre que hablamos la última vez pasamos a la certeza de un escenario dramático y cercano.

Fuente : http://www.codigorojose.com.ar

15 de marzo de 2012

Leonardo Castellani, un Verdadero Monje/Guerrero; a 31 años de su paso a la Inmortalidad

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Leonardo Luis Castellani (Reconquista, provincia de Santa Fe, Argentina, 16 de noviembre de 1899 – † Buenos Aires, 15 de marzo de 1981). Sacerdote católico argentino, escritor y periodista. Escribió ensayos de temática religiosa, filosófica y socio-política, novelas, cuentos y poesía.




Biografía
Nació en Reconquista (Santa Fe), el 16 de noviembre de 1899. Su primera formación transcurrió en esa provincia y más tarde en Córdoba, donde ingresó al noviciado jesuita en 1918. Prosiguió después sus estudios en Buenos Aires, primero en el Colegio del Salvador, donde además comenzó su labor docente, y luego en el Seminario de Villa Devoto. En esta época escribió las fábulas que integrarían su primer libro: «Camperas» («Bichos y personas»), el cual fue encomiado por Hugo Wast. En 1929 viajó a Roma a proseguir su formación.
Fue ordenado sacerdote en 1930. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad Gregoriana de Roma (pero, contrariamente a sus afirmaciones, no llegó a presentar la tesis de Doctorado1 ), y luego estudió psicología en la Sorbona. Entre sus maestros e influencias se contaron Joseph Maréchal, Marcel Jousse, Georges Dumas, Louis Billot. También conoció a Jacques Maritain y Paul Claudel. En 1935 volvió a Argentina y retomó su actividad de docente, escritor y periodista.
En estos años escribió artículos en varias publicaciones (Cabildo, Criterio, Estudios, Tribuna) a veces bajo el seudónimo Militis Militorum. Devino rápidamente un referente del catolicismo de orientación anti-liberal y cultivó amistades en esos ámbitos: Ernesto Palacio, Ramón Doll, Lautaro Durañona y Vedia, Alberto Graffigna. En las elecciones 1946, a pedido de sus amigos y sin permiso de sus superiores jesuitas, fue candidato a diputado por la Alianza Libertadora Nacionalista - sin embargo años más tarde afirmó: «Yo no soy nacionalista, porque no he querido meterme en política nunca. No la he entendido tampoco.»2
Por estos y otros motivos la relación con su orden se tornó muy conflictiva. A fines de 1946 viajó por propia iniciativa a Roma para explicarse con el Padre General jesuita, Jean-Baptiste Janssens, pero fue mal recibido e intimado a recluirse en Manresa (España). Estuvo allí dos años, hasta que se fugó rumbo a la Argentina. A poco de llegar, el 18 de octubre de 1949, fue formalmente expulsado como jesuita e inhabilitado como sacerdote. Todo este episodio resultó extremadamente traumático para Castellani, e influyó mucho en su pensamiento y obra posterior.
Fue acogido por el obispo de Salta, Mons. Roberto José Tavella, donde vivió hasta 1952. En 1953 se instaló en Buenos Aires, en un departamento de Constitución donde vivió hasta su muerte. En 1966 se le restituyó el ministerio sacerdotal.
En estos años no cesó de escribir, principalmente libros de temática religiosa, pero también poesía, novelas, cuentos policiales y ensayos varios. También redactó artículos periodísticos y dictó cursos y conferencias.
En 1967 fundó la revista Jauja y la dirigió durante sus tres años de existencia.
Entre sus últimos libros se cuenta un estudio sobre la obra de Søren Kierkegaard, por quien desarrolló una intensa devoción.
Falleció el 15 de marzo de 1981 en la ciudad de Buenos Aires.

Obras principales

Religión:
  • Cristo ¿vuelve o no vuelve? (1951)
  • El ruiseñor fusilado (El místico) (1952) Ensayos y una obra teatral.
  • El Evangelio de Jesucristo (1957)
  • Las parábolas de Cristo (1959)
  • Doce parábolas cimarronas (1960)
  • El Apokalypsis de San Juan (1963)
  • Domingueras prédicas (1997) Recopilación póstuma de sermones.
  • Domingueras prédicas II (1998) id.
  • Cristo y los fariseos (1999) Varios ensayos y cartas (entre 1940 y 1950).
Filosofía, psicología:
  • La catharsis catholique dans les exercises spirituels d'Ignace de Loyola (1934) Edición en español: 1991.
  • Conversación y crítica filosófica (1941)
  • Suma teológica - Santo Tomás de Aquino (1944) Revisión, traducción parcial y comentario de los primeros tomos.
  • De Kierkegaard a Tomás de Aquino (1973)
  • Psicología humana (1995) Conferencias de 1953.
  • Freud (1996) Conferencias varias. Incluye Freud en cifra, otra recopilación de 1966.
  • San Agustín y nosotros (2000) Conferencias de 1954.
Política, crítica literaria y actualidad:
  • La reforma de la enseñanza (1939)
  • El nuevo gobierno de Sancho (1942)
  • Las canciones de Militis (1945) Reeditado en 1973 con el agregado de Seis ensayos y tres cartas.
  • Crítica Literaria (1945) Reeditado en 1974 con el agregado de Notas a caballo de un país en crisis.
  • Lugones. Sentir la Argentina (1964)
  • Decíamos ayer (1968) Artículos en revista Cabildo, antes de 1946.
  • Nueva crítica Literaria (1976)
  • Las ideas de mi tío el cura (1984) Artículos publicados entre 1933 y 1945.
  • Castellani por Castellani (1999) Selección de textos, algunos inéditos.
  • Un país de Jauja (1999) Recopilación de sus textos en la revista Jauja (1967-1969)

Ficción

  • Bichos y personas (Camperas) (1931)
  • Historias del Norte bravo (1936)
  • Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas (1939)
  • Las muertes del Padre Metri (1942)
  • Los papeles de Benjamín Benavides (1954) La edición de 1978 trae agregados.
  • Su majestad Dulcinea (1956)
  • El enigma del fantasma en coche (1958)
  • El crimen de Ducadelia y otros cuentos del trío (1959)
  • Juan XXIII (XXIV) (1964)

Poesía

  • El libro de las oraciones (1951)
  • La muerte de Martín Fierro (1953)

Bibliografía adicional

Fuente : http://es.wikipedia.org